Day Laborers , ciudadanos no convencionales.

Actualizado: 29 mar 2021



Mientras todo parecía detenerse y millones se resguardaban en sus hogares, los/as Jornaleros/as, salían a cosechar frutos, a mantener activas las ciudades y abastecer hospitales. La mayoría son migrantes sin permiso para trajajar que soportan duras condiciones laborales sin derechos, sin que oficialmente se sepa de su existencia. Están en todos los Estados de la Unión.

 

Es común verlos en esquinas, cerca de las grandes ferreterías y puestos de transito económico donde se requiera mano de obra. Siempre con sus herramientas abordo en ese barco que son sus días y que no saben dónde anclará, avanzan de ciudad en ciudad, de esquina en esquina y esperan, como pescadores, a que pique un trabajo que realizarán con experticia, calidad, bajo costo y en el menor tiempo posible. Son la “eficiencia” en carne viva, fracción de un ejército invisible al cual anuncian desde el gobierno con desparpajo, pero sin fuentes creíbles, que son más de11 millones de personas. Todas sin permiso oficial para estar en los Estados Unidos de América, obreros/as invisibles que representan cerca del 8% de la mano de obra activa de los EEUU.

Jornaleros, temporarios, Day Laborers, Braceros …? Son personas contratadas y pagadas diariamente por el trabajo hecho. A USA llegan de todos los continentes en especial de África, Asia y América latina; son estos últimos los más visibles porque han conquistado sus esquinas y calles. Los llaman Day Laborers, y en el imaginario colectivo se les asocia a trabajos manuales y mal pagos, nunca como trabajadores esenciales, y menos a la creación intelectual, científica, artística, cultural.


Son una diaspora diversa en caracteres e intenciones. Multiétnica y pluricultural cuya fuerza laboral, su intelecto y sus vidas enriquecen a los Estados Unidos y a tres de sus grandes industrias: Construcción, Agroindustria y Servicios. Sin embargo, cuando el gobierno (Federal o Estatal) planifica ayudas económicas no existen.


Los llaman miopemente “indocumentados” o “ilegales”.

Pero estas personas niegan con su existir diario esas dos acusaciones. Ellas escapan al concepto de ciudadanía moderna atada a las premisas de nacionalidad y pertenencia legal definidas por el poder político-económico y administrativo de los estados-naciones actuales, una idea afincada desde el siglo xviii. Premisas estas que además niegan las relaciones, pertenecías políticas y culturales que habían existido a lo largo de la historia entre las personas, sus comunidades y los territorios.


No son Ilegales. Para Santiago Tocorá, un Maya Kaqchikel de Guatemala, por ejemplo, ese concepto de ciudadanía lo ilegaliza en algunas regiones donde habita la nación Maya. En México, por ejemplo, su relación histórica no es suficiente para que reconozcan su legitimidad, como un actor social, perteneciente a ese territorio, por lo que se le impone el calificativo de “inmigrante indocumentado”, cuando no ilegal, dado que no tiene documentos oficiales que lo legitimen jurídicamente en ese país.

Con la nación Tohono O'odham, residentes de la frontera entre México y Estados Unidos, pasa algo parecido, sólo se reconoce a una parte de esa población con la doble ciudadanía, al resto se les ilegaliza, se les niega. O más al norte, con el caso de la nación Sinixt. Habitantes en la frontera entre Estados Unidos y Canadá. En 1953, Annie Joseph, la última Sinix viva registrada oficialmente en Canadá, falleció. Tres años después el gobierno canadiense declaró extinta a la nación Sinix aún sabiendo de su existencia física en ese país .


Pero ya desde 1846 cualquier persona Sinix, con residencia en jurisdicción estadounidense o canadiense, de ser hallada en territorio extranjero sin permiso era tratada como “indocumentado” con ingreso ilegal a ese país receptor siendo expuesto a prisión y a ser deportado. Suerte diferente es la de la nación indígena Kikapú quienes tienen la ciudadanía oficial mexicana y estadounidense.



Un concepto oficial peligroso de lo que significa ser ciudadano. Concepto que en diferentes momentos históricos ha coadyuvado con la barbarie de la segregación y la esclavitud. Un ejemplo es el caso del pueblo Negro estadounidense, que hasta 1965 era considerado “ciudadano” incompleto bajo la doctrina jurídica de “Separate but equal” -Separados pero iguales. Esto a pesar de que la Decimocuarta Enmienda de ese país, que propuesta en 1863 y ratificada en 1868, concedía ciudadanía plena a todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos. Pero los negros no podían votar, no podían ser senadores, y aquellos que podían cobrar por su trabajo se les pagaba por debajo del salario legalmente establecido.


No son indocumentados, María prefiere que la llamen ciudadana no convencional. La mayoría de Day laborers no cuenta con los parámetros de pertenencia formal al Estado-Nación. Ingresaron al país receptor en busca de trabajo, para salvaguardar sus vidas o por curiosidad, sin permiso. Pero son ciudadanos (tal vez no formalmente como determinan las políticas de inmigración del estado-nación) y casi todos/as, por no decir todos/as, tienen algún tipo de documento oficial emitido por algún Estado: Pasaportes, registro de nacimiento.

Pero además suelen tener documentos extra-oficiales emitidos por organizaciones obreras como Trabajadores Unidos en DC; o por la Red Nacional de Organización Jornalera NDLON, por sus siglas en inglés. E incluso, en algunos Estados de la Unión, pueden solicitar una identificación o licencia de conducir; y en las ciudades Santuario[1] además pueden obtener un seguro médico y, algo también importante, el uso de los servicios policiales y judiciales para hacer valer sus derechos sin riesgo, técnicamente, a ser detenidos y entregados a la policía de inmigración. Todos estos documentos les sirven en su diario vivir para cobrar sus jornales, contratar servicios de teléfono, de vivienda, tener cuentas bancarias, viajar en avión e incluso los hay que, por medio del Número de Identificación Personal del Contribuyente ITIN, por sus siglas en inglés, pagan impuestos. ¿Cuáles indocumentados?

Con el nuevo gabinete de gobierno en EEUU se esperan cambios en la política interna, en las políticas migratorias y en la protección de los derechos de los/as trabajadores/as. El 20 de enero/2021 el gabinete demócrata presentó al Congreso un proyecto de ley para “modernizar” la política migratoria de los EEUU y con el fin de: 1. regular una economía paralela que evade (roba) miles de millones en impuestos cada año; 2. abrir un camino a la residencia legal permanente y la ciudadanía oficial a millones de personas sobre todo a los que trabajan en la industria agroalimentaria, el sector de la salud y programas como DACA[2] y TPS[3]; 3 recuperar la credibilidad del Partido Demócrata entre sus electores para ampliarse y garantizar un potencial electoral en el futuro que les posibilite mayor permanencia en el poder. Mientras, e incluso después de que se apruebe reforma alguna, los Day Labor seguirán su recorrido, muchos sin papeles oficiales, sin miedo y con más dignidad que necesidad.


Autor:

Celestino Barrera A.

celeleon@yahoo.es


 

[1] Las Ciudades Santuario son más tolerantes con los inmigrantes sin residencia legal, ofrecen derechos básicos, acceso a servicios sociales y al no colaborar con policías de inmigración, ICE por sus siglas en inglés, disminuyen el riesgo a que las personas sin permiso legal sean detenidas por ICE. [2] Acción Diferida para los llegados en la infancia, DACA, por sus siglas en inglés http://bit.ly/3o58BR4 [3] Estatus de Protección Especial, TPS por sus siglas en inglés, http://bit.ly/393VLy2 - https://bit.ly/39WrkJH

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